El envenenamiento sufrido por José Martí Usuario:Jchavianop

De CubaMilitar
Saltar a: navegación, buscar

== El envenenamiento como intento de atentado sufrido por José Martí en Tampa en 1892 ==


Corría el 16 de diciembre de 1892, el Apóstol de la Independencia de Cuba José Martí se encontraba de regreso en Tampa acompañado de José Dolores Poyo y otros cubanos, ya por ese entonces era muy perseguido por espías, no solo españoles sino también norteamericanos, esta persecución se incrementaba cuando el Apóstol chequeaba el trabajo de los clubes patrióticos (1). Martí visitaba Tampa en numerosas ocasiones, en esta específicamente dos supuestos patriotas se empeñan en atenderle, y se brindan a que el Héroe se aloje con ellos, habitualmente el Apóstol se hospedaba en la casa de Paulina Pedroso cuyos apellidos de soltera eran Hernández Hernández, y Ruperto Pedroso. Paulina nació el 10 de abril de 1855, en Consolación del Sur, Pinar del Río, tanto Paulina como sus padres, eran esclavos, un dato poco dilucidado es la forma como se ingeniaron para comprar la libertad de la pequeña. De Ruperto, su esposo, no hemos encontrado datos significativos. Siendo Paulina muy joven, logró ir a la Florida, allí conoció a Ruperto y se casaron. Poco a poco logran reunir algún dinero con el que adquirieron una pequeña fonda dedicada esencialmente a la atención de los emigrantes cubanos. Por aquella época el intenso y agotador trabajo en la preparación de la guerra necesaria hacia mella en la deteriorada salud del maestro, es conocido y ampliamente estudiado que al salir del presidio, José Martí padecía de afecciones oculares y de una úlcera en el tobillo por la presión de los grilletes. Para abril de 1871, radicado ya en España, se le diagnosticó Sarcoidosis (2), en el mes de Noviembre de ese año fue operado, sin embargo, su estado se mantuvo crítico; por lo que en julio de 1872 era conducido de nuevo a la sala de operaciones. La convalecencia lo obligó a posponer los exámenes en la Universidad, para finales de 1875. Ya en México, sufrió otra recaída, con múltiples infartos ganglionares. En 1876, se le practicó otra intervención quirúrgica, y al año siguiente padecía de conjuntivitis crónica en ambos ojos. Entrando a 1891 comienza a sufrir de Bronco Laringitis, enfermedad, que le acompañaría por el resto de su vida (3), consecuencia de lo descrito, se sabe que Martí se sentía con gran fatiga (4), no podía soportar olores demasiado fuertes, de ahí que Martí no tolerara el alcohol, es conocido además que tomaba vino de Mariani, bebida que era considerada como un reconstituyente en la época, todas estas condiciones propiciaron que Martí, ante la insistencia de dos supuestos patriotas se alojase con ellos y les tomara como sus ayudantes personales, en realidad eran dos personeros vendidos al gobierno colonialista español, aprovechando su cercanía a Martí insistieron en que tomara el vino de Mariani, frasco previamente envenenado, Martí acostumbrado a consumir el reconstituyente tras solo un sorbo de la infausta bebida sintió el raro sabor, y rápidamente lo expulsó de su boca, prevenido como estaba además de los intentos de hacerle desaparecer de inmediato avisó al doctor cubano Miguel Barbarrosa, el galeno acude de inmediato y al tomar el frasco rápidamente identifica la presencia de ácido en él, le indica provocarse el vómito, para posteriormente aplicar un lavado de estómago, igualmente avisada casi de inmediato llega a la casa Paulina, Martí ante la presencia de los dos amigos les increpa de inmediato “…de esto ni una palabra…”, en conjunto Paulina y el doctor Miguel trasladan a Martí a casa de Paulina para atenderle allí. Otro dato a señalar pone de manifiesto la grandeza del Apóstol, transcurridos dos días de los hechos uno de los asesinos regresa a la casa, Martí aún convaleciente no le agrede, contrariamente le recibe, no sin grandes esfuerzos para controlar a Ruperto quien se encuentra dispuesto a linchar al asesino, Martí le dedica unas dos horas de una extensa conversación de la que sale con los ojos llenos de lágrimas, confiesa Paulina testigo del hecho confiesa que tras al marcharse el hombre Martí, ante las increpaciones del bueno de Ruperto le dice “… no se extrañe usted si pronto le ve incorporarse a la manigua insurrecta…” Estas palabras evidenciaron una vez más la visión profética de héroe cubano, uno de ellos pasa prontamente, de envenenador a patriota, siendo el vivo ejemplo de lo que podía lograr en las personas la prédica de Martí. Este cubano transformado por la doctrina de Martí fue el negro Valentín Castro Córdova, este hombre natural de Matanzas había nacido el 14 de febrero de 1868, y fue uno de los primeros cubanos en alistarse en la expedición de Serafín Sánchez y Carlos Roloff, la cual llegó a Cuba el 24 de julio de 1895, dentro del campo insurrecto Valentín perteneció al Departamento Occidental, destacado específicamente, en el puesto de mando del Cuartel General de la Segunda Brigada perteneciente a la Primera División del Cuarto Cuerpo de Ejército, Castro Córdova termina la guerra con grados de Comandante, ya en la republica continua la vida militar llegando a ostentar el grado de capitán del Ejército Nacional, muere en La Habana, el 27 de agosto de 1949. El hecho del intento de asesinar a Martí fue tenido en discreción por mucho tiempo, el primer indicio aparece en cartas escritas por Martí a Serafín Sánchez, en 1892 le confiesa “... mi estómago no soporta aun alimento, después de un mes…” por otra parte en misiva escrita en 1893, declara “…tenía yo previa información de que esos maleantes iban a atentar contra mi vida…”, otro de los ejemplo es que incluso para 27 de Diciembre de 1892 persisten los síntomas, en carta destinada al doctor Barbarrosa Martí le dice “…Vino a verme el doctor Miranda y aprobó absolutamente y con gran elogio, toda la medicación de Ud. que continúa él aquí; por cierto que no quiso irse sin su dirección…”.(5) Es evidente que tras este hecho la salud de Martí se deteriora de forma constante, esto se aprecia en las misivas escritas por el Apóstol durante el año 1893, una de ellas la dirige el 3 de febrero de 1893 y está destinada a Néstor Ponce de León, en ella le expresa “… tubo la bondad de venir a este alicaído, sin encontrarle, porque se levanta de la cama, donde pasa el día, para ir a dar su indispensable clase de noche, no estoy bueno por supuesto…” (6), igualmente a Néstor Ponce de León esta vez con fecha 19 de Abril de 1893, le escribe “… recibo en la cama sus cariñosas líneas…” (7), otra de las misivas donde se pone de manifiesto las penurias del Héroe es escrita en el mes de Junio del propio año, está dirigida a Teodoro Pérez, en ella se lee “… ayer bajé a verle y volví deshecho, … no salgo, no puedo salir de este rincón donde a toda hora le espero…” (8), en otro de los ejemplos se hace notar que durante este periodo de tiempo el señor Néstor Ponce de León es uno de los confesores íntimos del Apóstol, esta vez le escribe “… el quehacer de aquel día y la enfermedad de que salgo hoy…” (9), igualmente en 1893 escribe a Rafael Serra “… pensé ir hoy, y verlo a usted, pero el cansancio por no decir enfermedad, me rinde…” (10), para los finales de 1893 y en misiva a Serafín Sánchez le expresa “… hice cuanto pude en estos días para parecer más fuerte de lo que estoy, pero me rinde, con este cielo oscuro, la enfermedad sorda…” (11), días después igualmente a Serafín Sánchez le dice “… estoy sin vos y sin medula…” (12), estos son solo unos ejemplos de las lamentables condiciones de salud por las que atraviesa Martí el año siguiente del terrible atentado que sufre. La claridad de los hechos sin embargo tienen que esperar muchos años más para ver la luz, pues, la primera vez que se escribe una versión amplia de esta anécdota, es en 1933 en el libro “Martí el Apóstol”, escrito por Jorge Mañach y publicado por la Editorial Sopena, en Madrid, lo datos del suceso fueron contados por Paulina a Gonzalo de Quesada y Aróstegui, a quien conoció la cubana en la Tampa y por quien profesó una profunda y sincera amistad, posteriormente una versión fue divulgada por el último médico cubano de Martí en Estados Unidos, el Doctor Ramón Luis Miranda 3, otros dos testimonios se conoce y fueron los relatados por el primo de Paulina, Rodolfo Luis Miranda, y la pareja de emigrantes Gustavo y Luciana Govín. Es indudable que este episodio poco conocido de la vida de nuestro Héroe Nacional es un ejemplo más del interés permanente de nuestros enemigos de eliminar físicamente a nuestros líderes, hecho que llevo a su máxima expresión el gobierno norteamericano por más de cincuenta años contra el Comandante en Jefe Fidel Castro.

Bibliografía.

1. Artículo: Nuevas revelaciones acerca del único atentado conocido contra el Apóstol José Martí. Periódico Juventud Rebelde. 19 de Mayo del 2007 2. Hodelín Tablada R, Fuentes Pelier D. Dr. Ramón Luis Miranda Torres, médico de Martí, prototipo del médico de familia. Cuadernos de Historia de la Medicina. 2006 3. Álvarez Aldana D. José Martí: sus padecimientos físicos y las ciencias médicas, repositorio del XXV Seminario Juvenil Nacional Martiano. 1998 4. ________. Médicos en la vida de Martí. Cuad Historia Sanitaria. 1955;(8):48-55. 5. Martí J. Epistolario. Tomo 3. Centro de Estudios Martianos. La Habana: Editorial Ciencias Sociales; 1993.p.231. 6. Martí J. Obras completas. Tomo 20. Editorial Ciencias Sociales; 1970.pp 420 7. Martí J. Obras completas. Tomo 20. Editorial Ciencias Sociales; 1970.pp 422 8. Martí J. Obras completas. Tomo 20. Editorial Ciencias Sociales; 1970.pp 425 9. Martí J. Obras completas. Tomo 20. Editorial Ciencias Sociales; 1970.pp 431 10. Martí J. Obras completas. Tomo 20. Editorial Ciencias Sociales; 1970.pp 435 11. Martí J. Obras completas. Tomo 20. Editorial Ciencias Sociales; 1970.pp 436 12. Martí J. Obras completas. Tomo 20. Editorial Ciencias Sociales; 1970.pp 437