Pablo de la Torriente Brau

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Pablo de la Torriente Brau
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Pablo de la Torriente Brau (1901-1936)
Nacimiento 12 de diciembre de 1901
Bandera de Cuba.png San Juan de Puerto Rico
Defunción 19 de diciembre de 1936
Bandera de Espana.png Majadahonda, provincia de Madrid, España
Lealtad Bandera de Cuba.png Cuba
Nacionalidad Bandera de Cuba.png Cubana
Residencia Bandera de Cuba.png Cuba
Profesión Periodista,
Miliciano,
Comisario
Servicio 1936
Rango Comisario de guerra,
Miembro del Estado Mayor
Unidades 109 batallón de la X Brigada Mixta, de la 7°séptima división
Acciones Guerra Civil Española
Cónyuge Teresa Casuso Morín
Hijos No

Pablo de la Torriente Brau (San Juan de Puerto Rico; 12 de diciembre de 1901 - Majadahonda, provincia de Madrid; 19 de diciembre de 1936), destacado escritor y periodista cubano del siglo XX, luchador contra la dictadura de Gerardo Machado, por lo que estuvo preso más de dos años en el llamado "Presidio Modelo", que sirvió de nombre a unos de sus más famosos libros. Cayó en combate en la Guerra Civil Española‎.

Infancia y juventud

Aunque nació en Puerto Rico, creció y vivió en Cuba desde temprana edad viajó, después de pasar con sus padres por España.

A los nueve años de edad escribió su primer artículo para el periódico "El Ateneísta". En 1914 ingresa en el Instituto de Segunda Enseñanza de Santiago de Cuba. Luego su familia se muda a La Habana, donde termina el bachillerato. En enero de 1920, viajó en calidad de delineante a Sabanazo, en la provincia de Oriente, donde se construiría un ingenio azucarero. Allí conoce a Teresa Casuso Morín, que contaba entonces con siete años de edad, con quien se casaría años después.

En aquel entonces publica artículos en la revista "Nuevo Mundo", donde fue al mismo tiempo redactor, repartidor y agente de suscripciones. Luego trabajó en la "Comisión de Adeudos" de la Secretaría de Sanidad, y después pasa a trabajar de secretario en el bufete de Fernando Ortiz Fernández. El 28 de febrero de 1930 publica su primer libro de cuentos, "Batey".

En julio de 1930 Pablo se casa con Teresa Casuso Morín, ya para entonces una atractiva muchacha de dieciocho años. Ella lo acompañará siempre, tanto en Cuba como en el exilio, hasta que los separó la Guerra Civil Española y la muerte prematura de Pablo. Pablo dejó varios testimonio de su amor por ella en sus obras.

Revolucionario

Siendo un revolucionario de convicciones, comenzó a participar en actividades contra el gobierno de Gerardo Machado. El 30 de septiembre participó en la manifestación que se organizó contra los crímenes y atropellos de Machado. En la refriega de los estudiantes con la policía, muere el dirigente estudiantil Rafael Trejo González, y Pablo resultó herido en la cabeza.

El 3 de enero de 1931 fue enviado preso por más de tres meses al Castillo del Príncipe. Al salir escribe la serie de artículos "105 días preso", publicada en el periódico "El Mundo". Poco tiempo después vuelve a ser detenido. Esta vez es confinado más lejos, en el llamado "Presidio Modelo" de Isla de Pinos.

De las experiencias vividas en el Presidio Modelo surgió "La isla de los 500 asesinatos", una serie de trece artículos que publica en el periódico "Ahora", que le servirían de base para su posterior libro "Presidio Modelo". Este libro se lo dedicó a su esposa, de esta forma:

"A Teté Casuso, que me escribió una carta cada día de los quinientos que estuve preso."

Tras dos años y medio de estar preso, en mayo de 1933 es trasladado a la cárcel de La Habana y puesto en libertad.

Entonces sale para el exilo a Estados Unidos junto a su esposa, a bordo del vapor español Cristóbal Colón, que los deja en Nueva York. Desde allí continúa luchando contra la dictadura de Gerardo Machado, quien finalmente es derrocado el 12 de agosto de 1933.

Inmediatamente regresa a Cuba, y publica "Tierra o Sangre", serie de reportajes donde denuncia los abusos que se cometen contra el campesinado cubano. Colabora sobre temas diversos, de preferencia deportivos y sociales, en las publicaciones El Mundo, Bohemia, Social, Carteles, Alma Mater, Línea y Orbe.

Después de la caída de Machado continuó luchando. Escribe activamente denuncias para el periódico "Ahora", desde donde cubrió importantes eventos como el proceso de depuración de la Universidad en el año 1934, además de dar a conocer el asesinato de Ivo Fernández y Rodolfo Fernández, material este por el cual posteriormente tiene que exiliarse. En 1935 Pablo participó activamente en una huelga general que fracasó, y de nuevo se vio obligado a salir al exilio, otra vez a Nueva York. Desde allá colabora con las revistas "Bohemia" y "Carteles", bajo el seudónimo de Carlos Rojas.

Aquí en este segundo exilio en Nueva York, escribió su obra "Aventuras de un soldado desconocido cubano", obra inconclusa publicada en 1940.

Guerra Civil Española

El 17 de julio de 1936 estalló la Guerra Civil Española, y Pablo entusiasmado se marchó de Nueva York al frente como corresponsal de guerra al frente de Guadarrama, luego de escribir a su familia:

"Me voy a España, a la revolución española. A ver un pueblo en lucha. A conocer héroes..."

El 28 de agosto logró embarcar en el buque Ile de France, como corresponsal de las revistas "New Masses" de (Nueva York) y "El Machete" (México). Pasó por Bruselas donde asistió al Congreso Por la Paz. A su llegada a España, se dedicó en Barcelona y luego en Madrid a recoger testimonios y escribir crónicas memorables.

Pablo se descacó en el frente, y fue designado el 11 de noviembre comisario de guerra y miembro del Estado Mayor del 109 batallón de la séptima división (Comisario político en la X Brigada Mixta). A la semana siguiente entra en Madrid.

El 28 de noviembre tuvo un encuentro con el poeta Miguel Hernández.

En la guerra Pablo donde escribió varias crónicas, reunidas posteriormente bajo el título de "Peleando con los milicianos".

El 17 de diciembre recibió la orden de marchar hacia Majadahonda. Dos días después, el 19 de diciembre, en las afueras de Madrid en los combates en la Carretera de A Coruña conocidos como Batalla de la Niebla, Pablo cayó muerto de un disparo en el pecho. Tenía 35 años de edad.

Cuatro días después rescataron y enterraron sus restos en lugar seguro. Miguel Hernández le dedicó su "Elegía segunda".

Inicialmente Pablo fue enterrado en el Cementerio de Chamartín de la Rosa y luego trasladado a Barcelona.

Hoy, la Embajada de Cuba en España y amigos españoles realizan esfuerzos por devolver sus restos a la patria, como parte de los esfuerzos por rectificar olvidos históricos.

Cubanos en la guerra civil

En total durante la Guerra Civil Española 1.412 cubanos se unieron a las Brigadas Internacionales, para luchar en el bando republicano. De ellos 120 perdieron la vida. En su mayoría eran jóvenes de 25-27 años de edad, pocos tenían más de 30 años, y uno incluso tenía sólo 15 años. 130 alcanzaron el grado de oficial.

Este aporte de Cuba, fue el mayor de todos los países latinoamericanos, y representa 2/3 del total de latinoamericanos que participaron, y el 9° lugar entre todos los países del mundo.

Elegía segunda

Poema que Miguel Hernández le dedicó a Pablo de la Torriente Brau.

 
“Me quedaré en España, compañero”
me dijiste con gesto enamorado
y al fin sin tu edificio tronante de guerrero
en la hierba de España te has quedado.

Nadie llora a tu lado:
Desde el soldado al duro comandante,
Todos te ven, te cercan y te atienden
Con ojos de granito amenazante,

Con cejas incendiadas que todo el cielo encienden.
Valentín (*) el volcán que si llora algún día
Será con unas lágrimas de hierro,
Se viste emocionado de alegría

Para robustecer el río de tu entierro.
Como el yunque que pierde su martillo,
Manuel Moral se calla
Colérico y sencillo.

Y hay muchos capitanes y muchos comisarios
Quitándote pedazos de metralla,
Poniéndote trofeos funerarios.
Ya no hablarás de vivos y de muertos,

Ya disfrutas la muerte del héroe, ya la vida
No te verá en las calles ni en los puertos
Pasar como una ráfaga garrida.

Pablo de la Torriente,
Has quedado en España
Y en mi alma caído:

Nunca se pondrá el sol sobre tu frente,
Heredará tu altura la montaña
Y tú valor el toro del bramido.

De una forma vestida de preclara
Has perdido las plumas y los besos,
Con el sol español puesto en la cara
Y el de Cuba en los huesos.

Pasad ante el cubano generoso,
Hombres de su brigada,
Con el fusil furioso
Las botas iracundas y la mano crispada.

Miradlo sosteniendo a los terrones
Y exigiendo venganza bajo sus dientes mudos
A nuestros más floridos batallones
Y a sus varones como rayos rudos.

Ante Pablo los días se abstienen ya y no andan.
No temáis que se extinga su sangre sin objeto,
Porque éste es de los muertos que crecen y se agrandan
Aunque el tiempo devaste su gigante esqueleto.


(*) Se refiere a Valentín González “El Campesino”, que fue jefe de su Unidad Militar.


Ver también


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