Eugenio Rolando Martínez

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Eugenio Rolando Martínez

Eugenio Rolando Martínez (n. Artemisa, Cuba, 1923 - ), alias "Musculito", ex-agente de la CIA, fue uno de los cubano-americanos implicados en el escándalo Watergate.

En los años 50 realizaba estudios de medicina, pero participa en actividades contra Batista, y se ve obligado a exiliarse de Cuba hacia Estados Unidos. Al triunfo de la Revolución en 1959, regresa a Cuba, pero en el mismo año emigra de nuevo a Miami al no estar de acuerdo con el nuevo gobierno.

En 1961 participa en la Invasión de Bahía de Cochinos. Tras la derrota de la invasión, trabaja para la CIA durante 12 años en labores de infiltración, sabotajes, secuestros, espionaje, y otros, en un total de 350 acciones según Martínez. Quiso sacar a sus padres de Cuba, pero la CIA no se lo permitió.

A fines de 1962 el exiliado cubano y agente de la CIA Eduardo Perez (Eddie Bayo) les cuenta una dudosa historia. Bayo dice que sabe de dos oficiales soviéticos que querían desertar desde Cuba. Estos oficiales supuestamente formaban parte de las tropas del Ejército soviético estacionadas en Cuba durante la Crisis de los misiles, y tenían información sobre los objetivos nucleares en la isla. Para rescatarlos, en junio de 1963 la CIA realiza la Operación Tilt. Sale un grupo de agentes de la CIA (Eugenio Rolando Martinez, Eddie Bayo, Virgilio González, John Martino, William Pawley, Rip Robertson y el periodista Richard Billings) en una lancha hacia Cuba. Bayo desembarca por Baracoa con sus amigos, y más nunca se supo de ellos. Martínez regresa con el resto, que sospecha que todo ha sido un montaje de Bayo.

El 22 de noviembre de 1963 en Dallas fue asesinado el presidente John F. Kennedy. Algunas fuentes afirman que el tirador apostado en el edificio Dal-Tex era Virgilio González, y que en esta acción fue ayudado por Martínez.


Implicación en Watergate

Martínez y Barker arrestados

Pero es el escándalo Watergate cuando Rolando Martínez se hace conocido en la prensa.

La noche del 17 de junio de 1972 a las 2.30 horas de la madrugada, Rolando Martínez fue detenido junto a Virgilio González, Bernard Leon Barker, James W. McCord y Frank Sturgis dentro de las oficinas del Comité Nacional Demócrata, en el complejo de edificios 'Watergate', en Washington. Este grupo fue luego conocido en la prensa como "los fontaneros". McCord era el jefe de seguridad del Comité para la reelección del presidente Richard Nixon.

La operación se había planificado meses antes. El 17 de abril de 1971, durante la celebración en Miami del décimo aniversario del Invasión de Bahía de Cochinos, el conocido agente de la CIA Everett Howard Hunt contacta con el mejor amigo de Martínez, Barker para un encuentro. Como viejo conocido de ambos Martínez también es invitado. Hunt era responsable de acción política de la CIA.

Tras visitar el monumento a los miembros de la Brigada 2506, caídos en la invasión, los tres hombres fueron a comer. Hunt les propone trabajar en una nueva organización de la Casa Blanca, dirigida personalmente por Richard Nixon, llamada Special Investigations Group (SIG) (o los "fontaneros" en la prensa). Hunt afirmó que la CIA estaba al tanto de la creación de esta organización con sus agentes. A los cubanos se les prometió que a cambio de sus servicios, la Administración de Nixon les ayudaría en sus actividades anti-castristas.

Como parte del grupo, Martínez participa en varias tareas que infringían la ley. En setiembre de 1971 allanan la oficina del doctor Lewis J. Fielding, siquiatra de Daniel Ellsberg, antiguo analista del Departamento de Estado y del Departamento de Defensa crítico a la política de Nixon en Vietnam.

El 2 de mayo de 1972, durante el sepelio del director del FBI John Edgar Hoover en el Capitolio, el grupo fue lanzado contra grupos de manifestantes contra la Guerra de Vietnam que se manifestaran en las proximidades, entre los cuales estaban los actores Jane Fonda y Donald Sutherland. En la acción participaron Martínez, Barker, González, Frank Sturgis, Felipe De Diego, el editor Reinaldo Pico y el contratista Hirám González, entre otros.

El 23 de mayo el grupo hace una primera incursión al interior de las oficinas, donde fotografían un gran número de documentos e instalan micrófonos. La operación la dirigían James W. McCord y Gordon Liddy, un antiguo agente del FBI miembro del SIG.

Eugenio Martinez, John Martino, Eddie Bayo y Virgilio González

El grupo de "fontaneros" afirmó realizar la tarea bien, pero Liddy se mostró furioso con los resultados. Las fotos estaban nítidas y el micrófono trabajaba mal. Así que McCord obligó al grupo a realizar una segunda incursión el 17 de junio. McCord era el único del grupo que oficialmente trabajaba para la CIA, y se comportó de forma sospechosa. Colocó una cinta adhesiva para que no se cerrara el pestillo de la puerta, mientras entraba y salía. Una de las veces que regresó Martínez le hizo una pregunta que luego se hizo famosa durante el juicio posterior: "¿Quitaste el tape?", "Sí", respondió McCord. En realidad McCord no había quitado nada, y esa cinta adhesiva fue lo que llamó la atención del vigilante de seguridad Frank Wills, que avisó a la Policía.

La policía llegó sin que el grupo lo advirtiera, pues McCord obligó a sus compañeros a apagar sus "walkie-talkies", con lo cual perdieron el contacto con un agente que estaba vigilando desde el edificio de enfrente. Este agente supuestamente era pariente de McCord.

La policía llegó y arrestó a los cinco. Luego fueron arrestados Hunt y Liddy. El escándalo alcanzó dimensiones insospechadas, y el presidente Richard Nixon se vio obligado a dimitir el 9 de agosto de 1974, para evitar su destitución.

Vida tras la cárcel

El 30 de enero de 1973 los cuatro miembros del grupo se declararon culpables. Así evitaron un juicio donde podrían conocerce más detalles de la operación. Les condenaron por conspiración, robo y violación de las leyes federales sobre comunicaciones. Martínez fue condenado a 40 años de cárcel, pero logra salir a los 15 meses de prisión. En marzo de 1973 McCord logró la inmunidad, tras escribirle una carta al juez, donde afirmaba que era presionado por la Casa Blanca para perjurar.

Tras ser liberado, Martínez vivió la estigma de Watergate, pasando momentos difíciles. Como recuerdo, Richard Nixon le regaló a Martínez un trébol de la suerte dorado con la inscripción en español: "Buena suerte. Richard Nixon".

En los años 80 Martínez de nuevo participa en una nueva operación de espionaje en Cuba, por la que fue condecorado y en 1983 consiguió el perdón presidencial de Ronald Reagan, que limpió su historial delictivo.

En 1995 Martínez colabora con Oliver Stone como asesor de su película 'Nixon'.

Ninguno de cubanos-americanos implicados en el escándalo de Watergate se arrepintió de esta acción, considerando que habían prestados servicios a un gobierno que también les ayudó. En 2009 Martínez declaró: "Yo quería derribar a Castro y desgraciadamente derribé al presidente que nos estaba ayudando, a Richard Nixon".

Ver también

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