Revolución de 1933

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Revolución de 1933
Revolución de 1933
Fecha 12 de agosto de 1933
Lugar Cuba
Resultado Victoria de la revolución
Consecuencias Derrocamiento del Presidente Gerardo Machado, presidencia de Carlos Manuel de Céspedes y Quesada
Beligerantes
Bandera de Cuba.png
Ejército Nacional
Partidos de la oposición
(Revolucionarios)
Bandera de Cuba.png
Pocas unidades del Ejército Nacional y la Policía Nacional
(Gobierno)
Comandantes
Bandera de Cuba.png Julio Sanguily Echarte
Bandera de Cuba.png Horacio Ferrer
Bandera de Cuba.png Mario Torres Menier
Bandera de Cuba.png Gerardo Machado
Bandera de Cuba.png Alberto Herrera y Franchi
Fuerzas en combate
20.000 El Ejército lidereó la revolución Escasas unidades del Ejército Nacional y la Policía Nacional
Bajas
- -

El gobierno casi no ofreció resistencia. Los sargentos del Ejército y la oposición luego se rebelaron en el Golpe de Estado en Cuba del 4 de septiembre de 1933

La Revolución de 1933 fue una revuelta popular cubana secundada por el Ejército Nacional, que derroca al Presidente Gerardo Machado (1871-1939) el 12 de agosto de 1933, acabando con los 8 años de su gobierno. A la revolución le siguió el efímero gobierno de Carlos Manuel de Céspedes y Quesada, que un mes despúés fue derrocado por el Golpe de Estado en Cuba del 4 de septiembre de 1933 lidereado por Fulgencio Batista.

Antecedentes

El coronel Julio Sanguily Echarte, líder de los militares sublevados
El Capitán Mario Torres Menier, jefe del Cuerpo de Aviación sublevado

Para 1933 la política autoritaria del general y Presidente Gerardo Machado y la Crisis de 1929 sumieron a Cuba en una de las peores crisis económica y social de su historia. Se produjeron numerosas manifestaciones de estudiantes y trabajadores, y el descontento de todos los sectores, incluyendo al Ejército. Sanguily era de los militares que comenzaron a conspirar contra Machado.

El 5 de agosto de 1933 comienzan huelgas por todo el país, apoyadas entre otros por el comunista Rubén Martínez Villena.

El embajador de Estados Unidos Sumner Welles, continúa su política ingerencista. Presiona durante todo este período a Machado para que renuncie, amenazando en caso contrario con la intervención militar norteamericana. Machado se niega.

Pero Welles también conspira, y en cada entrevista con las personalidades cubanas, las insta a rebelarse contra Machado. Entre estos entrevistados también se encontraban jefes militares, como el Jefe del Cuerpo de Aviación del Ejército Julio Sanguily Echarte. Welles les declaraba que sólo ellos podrían salvar a Cuba de la intervención militar norteamericana.

Por su parte, el agregado militar de Estados Unidos en la Habana, coronel Gimperlink, pasa por los cuarteles militares cubanos, incitando a rebelarse. El 7 de agosto Machado protestó oficialmente ante la Embajada norteamericana, exigiendo que su agregado militar suspendiera esta actividad.

El 8 de agosto Welles entrega a Machado un cable del presidente Delano Roosevelt, donde también se pedía a Machado la renuncia, diciéndole que debía:

"acceder a lo que desea la totalidad de la opinión, y en este caso el Presidente Machado será considerado como un gran patriota si así lo hace."

La Revolución

El 12 de agosto el país queda plenamente paralizado por la huelga general.

El Ejército no espera más y se subleva, exigiendo a Machado que abandone el poder, y le dan un plazo de 24 horas. Inicia la sublevación el médico oculista Horacio Ferrer, antiguo jefe de Sanidad del Ejército, y Coronel del Ejército.

El Batallón Número Uno de Artillería toma militarmente al Estado Mayor del Ejército, sumándosele más tarde diversos Distritos Militares y la fortaleza de La Cabaña.

El Batallón Número 1 de Artillería bajo el mando del capitán Patricio de Armas, toma militarmente al Estado Mayor del Ejército, sumándosele más tarde diversos Distritos Militares y la fortaleza de La Cabaña, en demanda de la renuncia del presidente Gerardo Machado.

Sanguily entonces lanza por la radio del Cuerpo de Aviación la noticia de la sublevación militar. Desde este momento, Sanguily es considerado líder del movimiento que derroca a Machado.

Al oír la noticia, el pueblo sale a la calle en revuelta general. Comienza la venganza total contra los machadistas por todo el país: asesinatos, linchamientos, saqueo de sus viviendas, incendios de las organizaciones y períódicos que apoyaron a Machado.

El general Alberto Herrera Franchi, Jefe del Estado Mayor del Ejército, aunque con dudas, también accedió a unirse a los sublevados.

Machado buscó apoyo en las Fuerzas Armadas de Cuba, y fue a Columbia a exigir que los aviones del Cuerpo de Aviación del Ejército bombardearan a los sublevados. Pero fue recibido por Mario Torres Menier, quien resueltamente le declaró en nombre de sus compañeros, que ellos apoyaban la sublevación y se sumaban a la exigencia de que Machado renunciara, agregando la amenaza de usar la aviación militar en su contra.

Esta fue la primera vez que Machado oyó de un militar, que el Ejército estaba en su contra, y se sintió anonadado. Tras esta conversación se decidió a renunciar.

Machado se vio entonces obligado a dimitir. Designa a Alberto Herrera como su sucesor, y abandona Cuba para siempre el 12 de agosto de 1933. Así triunfa la Revolución de 1933.

Sin embargo, el levantamiento había sorprendido a Sumner Welles, quien esperaba que el próximo presidente fuera el general machadista Alberto Herrera. Pero a pesar de las amenazas de intervención americana, Sanguily y Ferrer se enfrentaron a las decisiones de Welles, aduciendo que los sublevados querían de presidente a un hombre de manos limpias y de ser posible apolítico. Tampoco apoyaron a Herrera como presidente provisional, ni que se permitiera la fuga de Machado de Cuba, como al final sucedió después, al ser violadas las órdenes de Sanguily al respecto en el aeropuerto militar.

Así quedó como presidente provisional un personaje no involucrado en estos sucesos, Carlos Manuel de Céspedes y Quesada (hijo del Padre de la Patria).

Céspedes destituye a varios oficiales comprometidos con Machado, como el Jefe del Estado Mayor del Ejército, general Herrera. En su lugar el nuevo presidente designa al coronel Julio Sanguily del Cuerpo de Aviación, ascendiéndolo al mismo tiempo de Coronel a Mayor General.

Para el antiguo cargo de Sanguily de Jefe del Cuerpo de Aviación del Ejército, es nombrado el sustituto de Sanguily en el Cuerpo de Aviación, Mario Torres Menier.

Después de la revolución

Fulgencio Batista en Campamento Militar de Columbia días tras el Golpe de Estado en Cuba del 4 de septiembre de 1933

El gobierno de Céspedes comenzó su tarea en medio del caos y la efervecencia revolucionaria, tratando de establecer la estabilidad. Frenó las represalias y saqueos contra los machadistas. También disolvió el Congreso y anuló la reforma constitucional de 1928, restituyendo la de 1901.

Pero el gobierno de Céspedes duró menos de un mes.

A pesar de que sus disposiciones tenían un carácter revolucionario, el gobierno de Céspedes sin embargo fue débil, siendo un compromiso que no satisfacía las perspectivas de la sociedad durante la revolución, dividída en varias tendencias, que de nuevo comienzan a conspirar contra el nuevo gobierno.

Los rumores de una pronta reducción del Ejército y de sus salarios, aceleró el desencadenamiento del Golpe de Estado en Cuba del 4 de septiembre de 1933, que derrocaron a Céspedes e hicieron aparecer a nuevas figuras como los futuros presidentes Fulgencio Batista, Ramón Grau San Martín y Carlos Prío Socarrás.

Ver también

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