La Bayamesa

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Perucho Figueredo y las notas de La Bayamesa, Himno nacional de Cuba
Partitura original de La Bayamesa
Bandera de La Demajagua

La Bayamesa (Himno de Bayamo) es el himno nacional de Cuba. Su autor, tanto de la melodía como su letra, fue Perucho Figueredo.

Historia

Es un himno de combate, escrito en 1967, y que se popularizó en el pueblo cubano con el comienzo de la Guerra de los Diez Años, la primera guerra independentista de Cuba contra el colonialismo español. El himno llama a defender la Patria en el combate y ofrendar la propia vida en busca de la ansiada libertad.

Perucho Figueredo era uno de los revolucionarios que organizaban el próximo levantamiento armado por la independencia de Cuba de España. En 1867 Francisco Vicente Aguilera funda en Bayamo la logia masónica "Redención", que agrupó a los líderes independendistas, y Perucho se integra a ella. La logia comienza a reunirse en casa de Perucho. El 2 de agosto de 1867 se reúnen los patriotas para convocar a la constitución del Comité Revolucionario de Bayamo, centro aglutinador de los trabajos conspirativos en la región. La organización fue fundada en la noche del 13 de agosto de 1867 en la casa de Francisco Vicente Aguilera, quien fue designado su presidente, Francisco Maceo Osorio como su secretario, y Perucho Figueredo como vocal. La organización sería presentada a los amigos en la reunión que se efectuaría la noche siguiente del 14 de agosto de 1867 en la casa de Perucho.

Los presentes entonces le pidieron a Perucho, que para esta presentación del día siguiente, él como músico, compusiera un himno que a semejanza del himno francés “La Marsellesa”, enardeciera los ánimos, y que sería "nuestra Marsellesa". En la madrugada de aquella misma noche, el 13 de agosto de 1867, quedó compuesta la música del Himno de Bayamo (La Bayamesa). Al día siguiente 30 visitantes de la casa de Perucho, escucharon por primera vez la melodía del himno, que tocaba Perucho con su piano, que sería llamada desde entonces "La Bayamesa".

El 3 de mayo de 1868 Perucho le entregó al músico Manuel Muñoz, director de la orquesta de la Iglesia Mayor, una copia de su composición «La Bayamesa» para que hiciera la instrumentación.

El jueves 11 de junio de 1868 el himno fue interpretado por primera vez en público en la Iglesia Mayor de Bayamo, durante un solemne Te Deum con motivo de las festividades religiosas católicas del Corpus Christi, en presencia del Gobernador Militar de la Plaza, coronel Julián Udaeta y demás autoridades militares, y de un gran número de fieles de la localidad, civiles y eclesiбsticas, ocupando lugar preferente la flor y nata de la sociedad local. Eran muchos los que "esperaban impacientes el instante en que sonaran las notas marciales del himno guerrero que con emoción insospechada conmovió a la concurrencia toda, sin excluir al gobernador militar de la Plaza de Bayamo. Así se oyeron por primera vez en forma pública las notas de este himno. La marcha fue ejecutada dentro de la iglesia, bajo la intensa emoción patriótica de los revolucionarios que salieron detrás de la banda en procesión, escuchando aquellos aires inmortales.

El coronel Udaeta no se llevó a engaño. Comprendió de inmediato que se trataba de un himno guerrero, a pesar de que había sido interpretada como una marcha para una procesión religiosa. Esa misma noche hizo llamar a su presencia al maestro Manuel Muñoz Cedeño, que había instrumentado la marcha y era el director de la banda, y éste, cumpliendo instrucciones de Figueredo, explicó al militar español que él se había concretado a ejecutar la música que le había sido entregada para tal ocasión. Udaeta llamó a Figueredo para repetirle el reproche que ya había hecho a Muñoz.

Udaeta lo felicita por "Aquella música singular, que si bien tenía mucho de lo triste y dulce que se cantaba por Bayamo, también a veces era como una música de guerra que enardece el corazón".

Figueredo quiso alejar sus sospechas y respondió:"Señor Gobernador, no me equivoco al asegurar, como aseguro, que no es usted músico. Por lo tanto, nada lo autoriza a usted para decirme que ese es un canto patriota", le expresó Figueredo. Udaeta le contestó:

"Dice usted bien; no soy músico, pero tenga la seguridad de que no me engañó. Puede usted retirarse con esa certidumbre".

El militar español no estaba equivocado. El 10 de octubre de 1868, comenzó con el Grito de Yara, la Guerra de los Diez Años, por la independencia de Cuba del colonialismo español. El día 18 de octubre, se inició la toma de Bayamo y a las 11 de la noche del día 20 de octubre de 1868, se firmó la capitulación de las fuerzas españolas.

Tras esta victoria del 20 de octubre de 1868, al festejarse la toma patriótica de la ciudad de Bayamo, entre el júbilo por la victoria y el tarareo incesante de la música de su melodía por parte de la multitud, Figueredo sacó lápiz y papel de su bolsillo y, sobre la misma montura de su caballo, llevó a versos la melodía ya conocida y lo repartió entre los congregados. Así el pueblo cantó por vez primera esa pieza. Surgía así, en labios del pueblo y dentro de los combates por la liberación, el Himno Nacional de Cuba.

Debido a este hecho, la fecha 20 de octubre se celebra como en Cuba como el "Día de la Cultura Nacional".

Después de la toma de Bayamo, se popularizó este himno y a partir de entonces el pueblo cubano lo tomó como su llamado a la lucha en busca de la libertad de la patria. El himno fue llamado desde entonces "La Bayamesa", no sólo por haber sido compuesto y tocado por primera vez en Bayamo, sino también como referencia a la ya conocida marcha La Marsellesa de la Revolución francesa.

Tras la independencia de Cuba, el 5 de noviembre de 1900, en la apertura de la Asamblea Constituyente, por primera vez y de modo oficial, es reconocida la marcha de Perucho Figueredo como Himno Nacional de Cuba, llamada hasta entonces “La Bayamesa”.

Al constituirse la República de Cuba el 20 de mayo de 1902, de las seis estrofas originales, fueron excluídas las últimas cuatro. Esto se debía a que estas cuatro estrofas herían el orgullo de los españoles, no se veía bien que una nación en su himno no respetara a otra, y porque alargaban demasiado al himno en comparado con otros.

La partitura y letra originales fueron donadas al Museo Nacional de la Música. En la Constitución de Cuba, antes de la revolución de 1959, se decía que: "El Himno Nacional es el de Bayamo, compuesto por Pedro Figueredo, y será el único que se ejecute en todas las dependencias del Gobierno, cuarteles y actos oficiales. La República no reconocerá ni consagrará con carácter nacional otro himno". La norma actual por la que se rige la ejecución del himno hoy, se estipula en la Ley No. 42 de 1983, "De los símbolos nacionales".

Letra

La letra actual del himno es la siguiente:

¡Al combate corred bayameses,
que la Patria os contempla orgullosa;
no temáis una muerte gloriosa,
que morir por la patria, es vivir!

En cadenas vivir, es vivir,
En afrenta y oprobio sumidos.
Del clarín escuchad el sonido,
¡A las armas valientes corred!

Originalmente el himno contaba con seis estrofas. Las últimas cuatro estrofas excluidas en 1902, que seguían a las anteriores, eran las siguientes:

No temáis; los feroces íberos
son cobardes cual todo tirano
no resisten al bravo cubano;
para siempre su imperio cayó.

¡Cuba libre! Ya España murió,
su poder y su orgullo ¿do es ido?
¡Del clarín escuchad el sonido
¡¡a las armas!!, valientes, corred!

Contemplad nuestras huestes triunfantes
contempladlos a ellos caídos,
por cobardes huyen vencidos:
por valientes, supimos triunfar!

¡Cuba libre! podemos gritar
del cañón al terrible estampido.
¡Del clarín escuchad el sonido,
¡¡a las armas!!, valientes, corred!


Esta composición poética está conformada por seis estrofas o cuartetas de veinticuatro versos, que transgreden el molde clásico de la redondilla. El autor se sirve de la polimetría, prescindiendo de estructuras métricas cerradas y de la rima tradicional.

En las seis estrofas relaciona versos sueltos o libres (1’ y 4’ ) con los 2’ y 3’ de rima consonante. Coinciden fonéticamente: orgullosa/gloriosa; sumido/sonido; tirano/cubano; ido/sonido; caídos/vencidos; estampido/sonido (9).

La quinta estrofa vincula la consonancia descrita con la rima interna, dada la coincidencia fonética de sonidos en el interior de la estrofa. Estos son: huestes/triunfantes/valientes.

Los versos encabalgados en la segunda y tercera estrofas, comunican contención, ofreciendo intensidad de las emociones en su continuidad.

Ver también

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